domingo, 8 de marzo de 2015

Del otro lado de la oscuridad.






Del otro lado de la oscuridad no puedo y no quiero disimular.
Te observo y te muestras muy diminuta.

Quisiera estar a unos pocos centímetros de tu presencia.
Pero nos depara un acantilado frío y testarudo.
Quisiera poder sujetar tu mano con mucha fuerza y caminar contigo sin tambalearnos por el sendero borroso de tus martirios.

Del otro lado de la oscuridad no debo y no quiero huir de tus palabras.
Aunque muchas veces no mides los dardos que me lanzas y envenenan mi presteza.  

Del otro lado de la oscuridad te estiro un lazo triple y frondoso.
Y lo jalo Temeroso por el miedo que lo vallas a querer cortar.

Del otro lado de la oscuridad me muestro optimista y te sonrío lo mejor que puedo.

Aveces nervioso por ese segundo inseguro que te ata y me entristece por lo que pueda pasar.

Del otro lado de la oscuridad se nunca  podré ver con tus ojos y sentir o respirar tus enojos.
Ni pelear tus propias batallas.
Las tendrás que ganar y con tus propias alas emprender tu propio vuelo.
Y estoy seguro que lo lograras.

Del otro lado de la oscuridad siempre estará mi ruego porque el creador del universo no te deje marchitar.

Del otro lado de la oscuridad veo tus intentos fallidos de olvidar.
Aquí estaré siempre de este lado esperándote, dispuesto a tu lado a luchar.

Poesía 
Miguel Adame Vazquez.
08/03/2015.



Tu luz ilumina la oscuridad marchita.



Tu luz resplandece en el reflejo de la distancia que no se encoge por la diferencia del propio tiempo.


No me queda mas que agradecer y abrazar tu esperanza que contagia mi humanidad.

Mi humildad.
Ese cúmulo de sentimientos verdaderos que alimentan mi saciedad.
Una humanidad atacada por los rencores del pasado.
Por las sombras de un alma marchita por sus inicios rotos.
Una humanidad llena de amor y esperanza.

Qué los ojos envidiosos y amargos quieren arrastrar al pantano de su propia desdicha.

Es por eso que eres la suma exacta de mis sucesos gloriosos.
Muchas veces placenteros y dichosos.

Es por eso que tu corazón reparado y gigante late desorbitado por el universo inédito.

Es por eso que eres mas que un pedazo de grandeza celestial otorgada a mis latidos.

Eras un hermoso aroma a rosas que trastoca mis sentidos.

Tu luz ilumina mi oscuridad marchita.
Y con tus brazos aligeras el cúmulo de suspiros que mis hombros cargan.

Es por eso que me lleno de humanidad.
La respiro hasta que mis pulmones sienten que estallan.
Y aparece la sonrisa picara y la voz melodiosa.
Porque la oscuridad no me derrite.
Ni los odios, ni las envidias me contagian de su ego.
Y sonrío pleno por el amor que me acontece.
Tengo tanto que lo vacío a cantaros por un jardín iluminado por tu vitalidad.


Poesía.

Miguel Adame Vazquez.
08/03/2015.

En donde no llegan las palabras.

Amo a tu mirada sencilla porque nunca reconoce que el alba desciende siempre bajo tu mirada  tierna que ilumina con su paz a todo ...