sábado, 30 de diciembre de 2017

La pérdida me hizo cambiar a ti.



Las pérdidas nos cambian
prefieres culpar a otros que culparte a ti,
vez tras vez el vacío cambia a tu mente
hasta que ya no dejas que nada te sostenga.

Con toda mi fuerza me sujete
hasta con las uñas de un aliento sufrido
para que eso fuera suficiente,
nunca lo fue para no cansarme
y negar que la fuerza del amor no es inagotable,
vez tras vez grité que no podía lograrlo
hasta que la voz se resquebrajó
en un montón de gritos sin sentido.

La tragedia me puso a prueba
hasta que de un trago amargo
me devoró de un sorbo,
saboreando mi último aliento
como si m fuera su último bocado antes de morir.

¿Quien me ayudo a vivir en mí sufrir?
siempre pensé que al ayudarme
te ayudabas a ti,
asi que ya no deje que mis ojos
reflejarán tu pérdida en mi.

Tú vacío hiriente dolía como el frío
que cae poco a poco con furia
en un torso desnudo,
eso nunca fue suficiente para de súbito desistir.

¿Y ahora me agradeces
por dejarte ver la esperanza?
fue tu valor para seguir sintiendo
que fulminó a esa respiración incierta,
eso fue lo que me diste
al redescubrir mí fortaleza,
me defendiste cuando me rompí en mil pedazos
aunque todavía recojo lo que fui?
en mil pedazos me levanto a diario
recibiendo cada parte de mí.

¿Rendirme?
simplemente nunca me deje sumergir
en esa agua cristalina
que aparentemente lo purifica todo,
todo menos mi sufrir.

Ahora solo deseo vivir
con todas mis fuerzas
ellas me quedan contentas,
estoy seguro que lograré sobrevivir.

¿De qué te asombras mirándolo?
¿acaso no has visto volar en el cielo
a un mirlo en su diminutos sentidos y blandir?

Las pérdidas nos cambian,
las tragedias nos ponen a prueba,
pero la esperanza redescubre
el nuevo deseo de existir,
ahora solo quiero caminar contigo de la mano
y disfrutar del cielo estrellado,

Ahora solo deseo mirar al cielo
y profusamente sonreír,
un día a la vez
hasta que la esperanza
retome su vuelo perdido
y pueda alegremente vivir
sin depender de nada ni de nadie,
sin depender de ti,
ese es mi mayor esfuerzo de la vida
viviré por ti sin que tú tengas que vivir por mí.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
31/12/2017.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Mi último descanso.



¿A quien le ladra ese perro
que inquieto soporta el frío de una noche
que con su viento gélido nos amaga?
de repente, de súbito el perro calla,
se apacigua al darse por vencido
ante la nula respuesta del silencio que apaga.


Mi gato busca su rincón preferido
ante la falta de calor en una noche silenciosa,
prefiere la cercanía de mi cuerpo
para robarse un poco de cariño
sin tener que realizar algún esfuerzo
me cuida con su ronroneo de los espasmos gélidos.


Llevo días simulando
que no existieron esas sombras
que pasaron de largo ignorándome
por la resolana de mis ojos,
¿a caso solo serán pensamientos
que la desdicha me presiona al sentirse como suyos?
desconozco su agonía en el crepúsculo
siempre para mi será un día nuevo
cuando el fulgor ya no sea una nítida utopía.


Pronto abandonaré a esa mirada tan mía
que cansada  me marea,
son las cicatrices heridas
que no soportan a los olvidos de unas canas
que pronto reirán por lo más sutil
de las melancolías recordadas.


La muerte ronda al rededor de mis palabras
llega gris y fría
sin avisar tan siquiera al tocar la puerta,
quisiera poder saber un poco más de ella
y darle con honra una bienvenida plena.
Estoy de luto, porque nunca sabré
qué fue del minino perdido,
ese que llegó con sus ojos tristes
pidiéndome asilo.


El dolor tiene su propio impulso
con el miedo como aliado
enfría cualquier intento de esperar en paz y con calma,
no sabré si habrá valido la pena
despertarme con la fuerza
de un sincero anhelo querido.


Me estoy acostumbrando
a tener el vacío como aliado,
tal vez el sueño reparare
a esos fragmentos que dañados estan perdidos.


Quisiera ser como ese rompecabezas  
en donde la última pieza exacta
es la esencia del amor soñado,  
quisiera poder tomar un descanso
en donde mi único refugio
sea tu amor tatuado con la fuerza de tu corazón.


El gato regresó esta mañana,
llegó más sucio y frío
que la esencia de la vida que siempre nos entrampa,
mi ultimo descanso será armar el rompecabezas de tu amor.


Poesía.
Miguel Adame Vazquez.

28/12/2017.

martes, 26 de diciembre de 2017

Poema invernal.



Cuesta tanto trabajo desnudarte
de la vergüenza que invade
que terminamos siendo
como un barco naufragado
en el mar de la contemplación
que ignora lo que observarnos.

Solo quiero poder leerte
y comprender tus letras ocultas
que nunca se atrevieron
desde que en la vida eres una mañana,
quiero interpretar a tu corazón
que se oculta tímido en unos versos
que nunca se atrevieron a salir
con el amanecer de unos ojos inquietos
por tratar de saber lo que guarda tu pasado
con tanta armonía y calma.

Nací en el año en el cual
te desprendiste de la vida,
como una memoria sin recuerdos
que en el tiempo se pasea desbocada,
como aquella vivencia que se ignora
con el sacrificio descubierto
de un espacio  frío de madrugada.

Observas mis lágrimas
a una voz quebrándose
débil en su fortaleza,
como el agua que escurre
del nacimiento en un ojo de agua.

Piensas que soy débil
e inestable por ello
pero sé llorar sin la débil
luna maltrecha y olvidada.

El verbo siempre opaca a la soberbia
que se siente ultrajada
por esas preguntas
que están ávidas por un vacío
que en su vergüenza las calla.  

Leeré tus poemas clandestinos  
antes que se conviertan en combustible
de una hoguera que no se calentará con nada.

Me he quedado esperando siempre
despierto a que te resignes a tus metáforas
prometiste con tus sueños
ya no sentir más vergüenza
y seguir desnudando a las palabras.

Lo has logrado conmigo
en el lenguaje tierno en el que amas
quiero develar tus últimas palabras,
te he aprendido a escribir letras
que no son prohibidas
son mi herencia de la que nunca hablas
tu amor iluminará toda mi calma.
Poesía
Miguel Adame Vazquez.

27/12/2017.

sábado, 23 de diciembre de 2017

El cielo es tan inmenso.


El cielo es tan inmenso ante mis escombros
que intentan conspirar en este invierno
para no desvanecerse
ante el desorden que sobrepasa
a un camino frío que vaga siempre en solitario.

La inquietud palpable de mis sentidos
ya no quiere guardar secretos
prefiere saltar al vacío
que reposar en el espacio inmóvil
que despertar en el silencio
sin esperanzas y sin recuerdos
por tener que conformarse
con lo que simplemente ya no tengo.

La ventana siempre es ciega ante la niebla,
que quisiera poder decir simplemente adiós
en una despedida que sea interminable,
mi presencia quiere dejar de soñar
para olvidarse de este cielo que es  tan inmenso.

Me abruma el tiempo
cuando se desvanece en mis sueños,
porque mañana tengo que despertar
y vivir de nuevo,
tal vez nunca hice planes  
para tener que hacerlo
monótonamente quisiera poder disimularlo
aunque no es lo que realmente quiero.

La luz es clara y nunca miente,
no se esconde entre las tinieblas oscuras
que enmudecen,
tampoco se esconde en las palabras
que salen al viento y que a nadie engañan,
todos sabemos que en los versos
esa frases sin respuesta simplemente dolerán de nuevo.

Duelen por todas las veces
que han tenido que caerse de nuevo,
revolotean entre las hojas secas
con la tierra negra que humedece,
me toca el tiempo con sus años fríos
que nunca se entibian
ante los minutos vividos
porque siempre parpadean
en un momento que es inquieto.

Siempre he tratando de culpar a otros de mis errores,
errores inocuos que sobreviven quejándose
por no tener que estar lejos.
 
No es lo que realmente me inquieta,
no solo yo quien solamente se aleja
fingiendo infiernos que no son totalmente ciertos
despertando con los gritos inquietos
porque el silencio esta una vez más preso.

Tendré que escuchar a el cielo
fingiendo que no escucho los lamentos,
lo hice en el pasado y lo haré nuevamente
si es preciso sin ningún esfuerzo.

El cielo es tan inmenso
que intenta conspirar en este invierno,
no quiero desvanecer por completo,
esta vez no tengo frío
he superado el desorden
de tener que sobreponerse
a un camino que ya no es solo un valle frío.

En solitario me reconozco
en el reflejo del agua tibia
de ese estanque quieto,
la luz siempre me ilumina
con su juicio justo y recto
gana quien tiene menos recuerdos en el tintero
para poder escribirlos y resolverlos en verso
el cielo es tan inmenso.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.

24/12/2017.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Encontrarte a ti.



Para poder encontrarme
he necesitado de ti tantas veces
que he perdido la cuenta de ello,
a veces he necesitado de tus pañuelos
para limpiarme las lágrimas del sufrimiento.

Quizás sentí nunca supe manejar
con sabiduría la vida inata,
y se fue entre los amores
y los sueños que solo nos marcan.

Quizás pensé que mi corazón
siempre encontró
a los perfectos cómplices,
para nunca tener que estar ausente
en el olvido que se extingue
con la inútil espera.

Tal vez creí que siempre fui muy blando
al tratar de enmudecer mi semblante,
como aquella ceniza que después del fuego
que brinca entre las leñas,
entre brasas ardientes
de una bravura al final se apaga,
y se tiñe de polvo esparciéndose
con el viento que pasa.

Tal vez imaginé que solo me bastó
un poco de silencio
para acercarme al enigma
que nunca lo comprende todo,
que huye de un mundo avaro,
miserable y vacío por tanta falta
de amor genuino.

Tal vez no ignoré
a las preocupaciones de la vida,
y luché con toda mi ira
para no tratar de tenerlo todo a la mano,
eso nunca detiene al tiempo que nunca vacila.

Cada centímetro de mí
creyó en tú promesa,
el poder contar historias en forma de prosa,
disfrutar de los versos como el mejor alimento
de una sombra abatida por los momentos oscuros
que siempre tratan de detener
los más hermosos latidos.

Quedarán para siempre esas letras tan tuyas
entre la dicha y la desdicha
que se ordena y desordena
en un caótico instante
de querer vivirlo toda en la vida.

Avancé libremente palpitando alegrías
no todo es dinero,
se requiere ser pobre
para comprender las razones
de tener un repentino vacío
en esa madrugada con frío
en donde el viento, los árboles y el río
te llevan a descubrir que no todo lo he vivido.

Lo he encontrado todo sin el mayor esfuerzo,
sin darme cuenta de ello he descubierto
la verdadera razón
por lo cual estoy aquí,
el verdadero propósito de mi vida.

Para poder encontrarme
primero tuve que encontrarte a ti.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
21/12/2017.




En donde no llegan las palabras.

Amo a tu mirada sencilla porque nunca reconoce que el alba desciende siempre bajo tu mirada  tierna que ilumina con su paz a todo ...